16 de marzo de 2026

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La Facultad de Ciencias de la Educación de la UAS fortalece su modelo con enfoque humanista y bimodalidad; sitúa al estudiante en el centro de su formación.

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El Modelo Educativo de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) centra la enseñanza en un enfoque humanista y de competencias, priorizando el desarrollo integral del estudiante, sus emociones y valores.

Este se basa en una formación bimodal de vanguardia donde el docente actúa como guía. La Facultad de Ciencias de la Educación, atendiendo a esta propuesta, sitúa a sus estudiantes en el centro de dicho proceso.

Jorge Basilio Rodríguez, director de la unidad académica, expresó que el objetivo de este modelo es formar profesionales con una sólida cultura humanista, combinando habilidades cognitivas e investigativas con cualidades morales y éticas.

“El modelo humanista de la universidad está en su justa dimensión. Ahora, con la nueva modalidad de 50/50 que plantea el rector, esta bimodalidad aporta una carga humanista más fuerte. Podría parecer que la tecnología y la conectividad distraen a nuestros alumnos, pero es al contrario: vamos a aprovechar todas esas habilidades y destrezas que ellos poseen para atraerlos a su entorno formativo”.

En ese sentido, señaló que se trabaja con los alumnos mediante talleres y ejercicios de interacción, además de impartir materias como Pedagogías Emergentes, Psicología de la Educación, Sociología de la Educación y Filosofía de la Educación.

El propósito es que conozcan los contextos donde se desarrollan, ya que serán los responsables de sembrar la semilla del humanismo; un proceso que inicia en esta unidad académica, donde el profesor debe ser una fuente de esperanza, visibilidad y sensibilización.

Asimismo, añadió que la intención es rescatar la naturaleza del profesor —la cual suele estar dispersa, distraída o malinterpretada—, por lo que el docente también necesita recuperar su propia esencia.

Las características de este modelo, enfatizó, se centran en una educación integral y un aprendizaje basado en competencias, potenciando el bagaje formativo y transformador del estudiante. En este esquema, el alumno es el protagonista, pues una vez que egrese, se convertirá en el docente facilitador y guía que fomente relaciones positivas y de crecimiento personal.


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